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LA EXPERIENCIA DE ENVEJECER

El Envejecimiento es una ocasi贸n para reflexionar sobre el hecho positivo de que vivimos m谩s y con m谩s salud que nunca, y de asumir las oportunidades que eso representa.

No hay duda de que el 鈥渆nvejecimiento activo y feliz鈥 tiene mucho que ver con una vida activa. Envejecemos y morimos como hemos vivido. Naturalmente que siempre nos encontramos con numerosas excepciones en las que nos juegan una mala pasada enfermedades como el Alzheimer o determinados c谩nceres. S贸lo saben de ese sufrimiento quienes lo padecen y sus familias, aunque tarde o temprano en todos los clanes nos sentimos afectados por alg煤n caso.

La crisis de la memoria, el dolor por una enfermedad o por deterioro f铆sico, nos atemorizan. Disfrutar de la belleza, re铆r, sentir cari帽o, dejar el mundo un poco mejor de c贸mo lo hemos encontrado, parecen ser un ant铆doto a la tristeza y al temor. Y eso dura toda la vida.

La vejez es una etapa m谩s de la vida y la dignidad humana que reivindicamos nos dice que hay que vivirla con calidad. Hay familiares, personas cuidadoras, profesionales que ayudan tambi茅n a que esa calidad no disminuya tan progresivamente como en aquellos casos en los que tal ayuda no es posible. La persona cuidadora tambi茅n necesita ser cuidada, vivir su vida, tener sus aspiraciones,鈥

Las familias han sido -y siguen siendo- un nicho para la vejez. Pero hay que mimar el nicho para que exista 鈥渃alidad de vida鈥 entre todos sus miembros. Es preciso que las condiciones de la casa, el estilo de vida, las relaciones personales y el contexto sean positivas para la persona anciana, porque vivir con dignidad en el propio domicilio -en el entorno habitual- contribuye a la 鈥渃alidad de vida鈥. Ahora bien, distintos informes nos hablan tambi茅n de que en determinados domicilios existen abandonos y malos tratos a las Personas Mayores -aunque miremos hacia otro lado- que es lo que sucede con los malos tratos.

Hoy no se cuenta ya la historia del padre que va con un hijo a dejarlo en el asilo y se vuelve con 茅l para que no le pase lo mismo. Si el domicilio familiar favorece la dignidad en determinados casos, puede que en otros casos los Centros de D铆a y las Residencias de todo tipo contribuyan a mantener esa 鈥渃alidad de vida鈥 de la que hablamos.

Pero se necesitan muchos soportes internos y externos para hacer a la Tercera Edad un camino menos desagradable hacia la muerte. Aunque no lo queramos reconocer, estamos en la misma fila: unas personas antes y otras despu茅s.

Familiares, personas cuidadoras, profesionales, y el resto de la poblaci贸n, necesitamos formaci贸n, informaci贸n y preparaci贸n para vivir y para relacionarnos con las Personas Mayores, especialmente con las que tienen mayor Dependencia. 鈥淐uanto m谩s fr谩gil es la vida que se cuida m谩s crece por dentro la persona que la cuida鈥.

Dicen que 鈥渟aber envejecer es saber vivir鈥. Y saber vivir cuidando -pero sin hacerse da帽o- a las personas de la Tercera o Cuarta Edad, es prepararse para saber envejecer. Hay personas que se han acercado a un coro, a un grupo de teatro, viajes, bailes, estudios diversos, o un idioma, en su 煤ltima etapa de la vida y han disfrutado como nunca lo so帽aron.

No podemos vivir sin emociones y sin recuerdos. Una vida intensa - tambi茅n es la vejez- es parte de la vida. Tampoco podemos hacerlo sin autonom铆a y seguridad. Y hoy existen f贸rmulas que ayudan, tambi茅n la tecnolog铆a. Pero tampoco sana al colectivo social atender a este Sector como una nueva oportunidad de negocio.

Madrid, 20 de marzo de 2013

Jos茅 Luis M茅ler y de Ugarte

Presidente de CEOMA

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